jueves, 19 de marzo de 2020

Había una razón para volver

Había una razón para volver

Supongo que no soy la única persona del mundo que teniendo todo este tiempo para pensar está reflexionando. Mis reflexiones me están llevando a pensar en muchas cosas, mi cerebro me bombardea con un sinfín de preguntas, de respuestas, de evaluaciones. Sin embargo, todas en el mismo camino, la vergüenza que da el ser humano. 

El mundo desarrollado está en crisis, una crisis permanente en el tercer mundo, una crisis que no queremos ver nunca y que ahora nos ha atacado como un misil de esos que no vemos caer en los países en guerra.  Si pudiésemos, iríamos lejos de todo para tener una vida “normal” de esas que para otros no existen ni en su imaginación. 
Son tantas las cosas sobre las que reflexionar, tantos frentes que analizar que creo que no tendré tiempo en esta cuarentena de afrontarlos todos. Voy a empezar por el más fácil, por el que está alcance de todos y en todas las bocas estos días. Voy a intentar ser escueta y clara. 
Empresas, empresarios y demás piezas del sistema.
Me encanta cuando las empresas usan la bonita frase de: “el capital humano es lo más importante que tenemos”, “sin vosotros esto no sería posible”, ¿os suenan? Imagino que si trabajáis en una gran empresa las habréis oído, sobre todo en los días y semanas previos a campañas de mucho trabajo en las que “al capital humano” le toca dejarse la piel. Imagino que también habréis oído a quienes dirigen esas empresas criticar cosas como la renta básica, el SMI, etc. Me pregunto, ¿se dan cuenta esas empresas de que van a usar los fondos del estado para su propio beneficio? Voy a ser más clara. 
La verdad de esta crisis es que las grandes empresas en estos primeros quince días no van a perder dinero, van a dejar de ganarlo y es una diferencia muy, muy, pero que muy importante. Estoy segura de que la facturación de todas ellas durante los primeros quince días del mes es más que suficiente para cubrir los gastos mínimos (al menos de personal). ¿Sabéis quien pierde dinero de verdad? El autónomo, la pequeña empresa que va al día, que necesita cada día de su facturación para al final de cada mes cubrir sus gastos mínimos. ¿Te acuerdas que he comentado lo de la renta básica como ejemplo? Pues bien, las ayudas estatales en esta crisis deberían ser para ellos, no para las grandes fortunas. Si critican la renta básica porque “claro, ahora a cobrar sin trabajar”, sin considerar la situación de las personas por quien está pensada, debería darles vergüenza utilizar fondos estatales para nutrirse en una situación de emergencia económica de la envergadura de la actual. 
Tal como yo lo veo, las grandes empresas no necesitan hacer un ERTE por 14 días. Qué menos que garantizar el salario de este mes a su “capital humano”, a esos que echan horas de más cuando más se necesita sin cobrarlas, esos que van a trabajar con fiebre porque no pueden dejar a su empresa tirada, esos con horarios incompatibles con la vida familiar. Qué menos que dejar de ganar este mes un poquito y demostrarles que efectivamente son el activo más valioso de la compañía. Pero no, no lo están haciendo. Al más mínimo atisbo de que al barco pueda entrarle agua, sacan sus botes a flote y dejan ahí al capital humano, hundiéndose poco a poco. 

Pero sabéis qué, llegaran tiempos mejores. El mundo volverá a rular, porque seamos sinceros, esto no cambia nada, una vez pase la tormenta todo volverá a su sitio. Y cuando esos tiempos lleguen, veremos cómo las empresas dicen a sus trabajadores “sois lo más importante”, el “capital humano es lo más importante que tenemos”. Y si la vida lo permite, y las mentes se espabilan, será cuando los trabajadores digamos: “efectivamente, somos el capital más importante por ello, denos las condiciones que merecemos, los salarios que merecemos, los horarios que merecemos”. Si las mentes se abren y la vida lo permite, las personas dejaremos de permitir que nos exploten, que abusen de nuestra buena fe y recordaremos que cuando la situación se puse fea, nosotros fuimos los últimos en los que pensaron, que nos abandonaron a nuestra suerte esperando que el estado se hiciese cargo de nosotros. Porque señores, los ERTES son los que son, son una empresa tirando la piedra y escondiendo la mano. 



Será posible que cuando todo acabe, ¿los humanos seamos más humanos? Möira