¿Conocéis esa sensación de creer que un día va a ser especial? Si, esa en la que estás todo el día con nervios en el estómago que no te abandonan en ningún momento... pues así exactamente me sentía yo el viernes.
La verdad es que todo comenzó con su visita el jueves. Cuando ya pensaba que no aparecería, ahí estaba..cuál príncipe azul otra vez...
El plan era sencillo, ponerme guapa y con zapatos cómodos. Y así lo hice.
Primero, unas cervezas improvisadas en ese sitio que tanto me gusta. La primera vez que entré, allá por los 16, soñé con el día en que tuviese una cita ahí, y mira tú por dónde...
Después, un cóctel, un sillón, una conversación algo incómoda. Las ideas estaban claras, puestas sobre la mesa, tan solo faltaba una decisión... "No me gusta compartir mis cosas..."
Durante un rato sus ojos me hicieron dudar, temía que mis nervios desembocasen en la respuesta que no esperaba oír. Pero no, no hubo respuesta, todavía...
Después, una foto. Una foto que nunca se hizo. Una canción puesta en el móvil que no entendí. Unos bailes en medio de gente extraña dirigidos a él, sólo para él... de nuevo una pregunta, y esta vez, su respuesta en un mensaje: "Are you gonna be my girl". Y ahí, justo en ese instante, mis nervios se transformaron en...
¿Sabéis que es lo mejor? Que después del viernes llegó sábado, y que después del sábado llegó el domingo..
Resultó que ese beso escondía secretos... Môira