martes, 9 de abril de 2013

Y así...

Y mientras las lágrimas huían de sus ojos, ella se preguntaba por qué. Sabía que jamás hallaría una respuesta, que nunca llegaría a entender cuál sería el motivo de su comportamiento, que nunca lograría comprender cómo era posible que las quisiera tan poco.

Se sentía culpable, asustada, desconsolada. Y es que jamás veía llegar la calma. Cuando huyó de la tormenta, a lo lejos, vio crecer las nubes hasta de nuevo estar bajo ellas. Y es que ella sabía que no era posible escapar.

Su cabeza daba vueltas, sin rumbo, sin vislumbrar el camino hacia un refugio. Estaban desamparadas, no había solución. Ella sabía que no tendría solución...

Y lloraba al desear que no volviese nunca al tiempo que su corazón latía más y más fuerte por el desconcierto de no saber dónde se había metido.

Y es que.. ¿sería libre alguna vez?

Ella sigue pensando que no...

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