martes, 12 de mayo de 2015

Tan lógico como absurdo.

Intento estudiar mientras oigo a los niños gritar en el parque y me acuerdo de la conversación que tuvimos ayer. Me resulta increíble que a día de hoy, aún haya quien considere a los niños y adolescentes responsables de su fracaso escolar. En mis conversaciones con los padres me he dado cuenta de que la mayoría de las personas que conozco no valoran, o no conocen el sentido de la motivación.

Me gusta poner siempre el mismo ejemplo:

"Si tuviéramos un sueldo a final de mes en nuestras cuentas bancarias, nos hicieran las tareas del hogar, nos dieran de comer, y todo, absolutamente todo lo que quisiéramos estuviera a nuestro alcance con tan solo pedirlo, fuese de buenas maneras, de malas, llorando o pegando, ¿madrugaríamos cada mañana para ir a trabajar?"

Parece tan sencilla la respuesta que resulta incluso absurdo preguntarlo. Sin embargo, la gran mayoría de los padres no son capaces de contemplar que ese es precisamente el caso de sus hijos. En la actualidad, se ha llegado a un punto en el que los niños lo tienen todo sin dar nada a cambio, lo cual, dificulta que encuentren motivación en su entorno para realizar ninguna de las tareas que les conciernen. Y lo que es aún peor, se les está enseñando a no valorar el sacrificio y el esfuerzo para conseguir aquello que desean o "necesitan" en ese momento.

Cuando uno es niño, la formación es el único camino que debe seguirse. Y precisamente, por ser niño,lo normal es que no se vea el valor de ese camino. La responsabilidad de inculcar ese valor está en los padres, pero no son conscientes de ello. La mayoría te dicen cosas como : ¿qué más hago? ya se lo he quitado todo. Pero tú sigues viendo cómo el niño disfruta de actividades extra-escolares innecesarias salvo para su entretenimiento, de parque, de televisión, de zapatillas, camisetas, macdonals, y todo aquello que piden sin dar palo al agua.

No se trata de encerrar a un niño en su habitación y obligarlo a estudiar, se trata de enseñarle que si quiere tener todo aquello que pide, debe dar algo a cambio: buen comportamiento, buenas notas, responsabilidad sobre sus cosas, etc. Un bonito y anticuado sistema era "la paga semanal", esa que tu madre te daba si hacías X cosas durante la semana y te portabas adecuadamente. Hoy en día, la paga semanal forma parte de las "recompensas" no ganadas del niño, y su función es "aprender a administrar su dinero".

Escribo esto porque me preocupa hacerme mayor y vivir en un mundo de jóvenes cuya única aspiración es tener un canal en youtube, que les toque la lotería, o que sus padres se vayan al asilo para quedarse en casa. Me preocupa que los padres y la sociedad en general no sean conscientes de que se está acabando con las fuentes de motivación extrínseca de las personas. Me preocupa que no nos demos cuenta de que las personas valoramos aquello que no tenemos, y que cuando lo conseguimos su valor desaparece y pasamos a otra cosa. Me preocupa que no nos demos cuenta de que sin metas, no hay futuro.

Si tengo todo lo que quiero, ¿qué hago mañana? Môira


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